lunes, 14 de julio de 2014

MI MÁ, QUÉ CALO!!!!!



        ¡Cuidao con la rubia! – dijo Marcial, con las manos manchadas de masa.
        Guau, pue zí que eztá pa moja pan – comentó su compañero de faena, mientras se quitaba la visera de la cabeza, y se secaba la frente. El sol de mediodía lo estaba quemando.
        ¡Mi ma!, si la ve Kiyo, seguro la persigue hasta el fin del mundo – cogió de su nevera portátil una botella de agua de medio litro, y se la bebió de golpe.
        Deja deja, que azí podemo refrezca la vizta, ¡qué con ezte calo! – por la frente corrían regueros de sudor.
        ¿Y cómo está la Conchi? – quiso saber, pues de vez en cuando coincidían en el mercadillo de frutas y verduras del fin de semana.
        Bueno, ta palla, con zus kiloz dema. Un día deztos, no ze levanta de la cama, ya lo verá, o lo peo, ejplota como una bombona al zol.
        Mira que eres jodío – se reía a carcajada limpia – la pobre ya bastante tiene con su problema, como pa que vengas tú con el pitorreo, ¡qué estás hablando de tu muje!
        Mi mujé porque me obligaron a cazarme co’ella, que zino iba tu a mirá – con la paleta de trabajo le hacía gestos al pinche – ¡niño, trae má maza!
        Es la madre de tus dos hijos, seguro que vivisteis momentos fabulosos, y no me venga a deci que no – no se creía que su compañero no fuera feliz con la mujer que le había dado dos niños extraordinarios.
     Ezo zí, lo niño han sio lo mejó, aunque tambié dan zu gazto. Qué zi ropa por aquí, que zi libro po’alla, que zi quieren plata pa’zalí con lo compi…
     Pue yo con mi Tere estoy supe feliz, ahora etamo intentando tener familia, ya va siendo hora. É una mujé fantástica, sé que haría cualquie cosa po mí – Marcial hablaba como un hombre enamorado de su esposa.
     Ya me contará cuando lleve diecioxo año casado como yo, y me dará la razón. Lo ojo acaban pozándoze zobre eza hermozura – hablaba por propia experiencia –. Pero dime, ¿Cuánta vece lo hacéi al día?, porque hay que inzití, que no ze va quedá preñá a la primera.
     ¡Cómo al día! Me paso la mayo parte del tiempo en la obra, y cuando llego a casa, estoy reventao. Ella quiere y yo hago mi esfuerzos pero…
     Ezo ez porque no te pone la Tere, que zi eztuviera como eza, otro gallo cantaría – mantuvo, señalando con la cabeza a una morena que pasaba por su lado justo en ese momento.
     ¡Hola guapetona!
     ¡Niña, hace muxo calo pa anda po la calle a ezta hora! – su rostro se había sonrojado.
      ¡Qué va, si la mujere de ahora no tienen tanto calo!
     Preciozida, ¿te apetece un heladico bien frío? – comentó,  mirando para la joven que pasaba bajo sus andamios, al tiempo que le daba un codazo a Marcial.
     El helado te lo metes por donde te quepa a ti, simpático – contestó la mujer, con tono molesto y sin dejar de caminar.
     Lo he intentao, qué ze le va’cer – manifestó. Sacó la cajetilla de tabaco del bolsillo superior de su camisa, y extrajo un pitillo.

     Tú no tiene solución – aclaró el compañero más sensato. 

SANDRA EC

4 comentarios:

  1. Real como la vida misma. Bueno, hoy en día ha ido desapareciendo, no?
    Besitos guapa.

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    1. Pues creo que sí, aunque sabes que los que trabajan en obras son bastante carotas, jajaja, gracias por leerme Mary Ann

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  2. ¡Me hice seguidora! enhorabuena por el Blog, poquito a poco vas creciendo, un besazo

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